Nosotros,
aunque seamos muchos,
formamos un solo cuerpo en Cristo,
y a todos se nos ha dado el mismo Espíritu.
Que el Señor Jesús esté siempre con ustedes. R/
Amén.
Introducción
por el Sacerdote: Proclamando Libertad a los
Cautivos
En la Iglesia
oímos con frecuencia la palabra "salvación"
o "redención". Estas palabras técnicas suenan
difíciles y lejanas. Jesús, cuyo nombre significa "Dios
Salva", nos aclara hoy lo que significa esta palabra "salvar":
Vino para traernos libertad, liberación, de todo lo que nos aliena
de Dios y de la gente, y vino también para hacernos capaces de
liberarnos unos a otros. Ciertamente hemos sido creados y hemos nacido
para ser libres. Ésta es la Buena Noticia que él nos trae.
Dejemos que Jesús, que está aquí en medio de nosotros,
nos haga libres, hijos e hijas de Dios.
Acto
Penitencial
Estamos todavía
muy lejos de ser libres, porque somos cautivos del pecado. (Pausa)
Señor Jesús, danos la libertad prometida
a los que vivimos todavía cautivos del pecado: R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús,
haz que nos unamos profundamente a ti,
para proclamar tu Buena Noticia de salvación a los pobres. R/ Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús,
haznos capaces de alzar y liberar a los oprimidos. R/ Señor, ten piedad de nosotros.
Señor, por
tu bondad, líbranos de todo pecado,
para que podamos ser libres, vivos y totalmente humanos.
Y un día llévanos a la vida eterna.
Oración
Colecta
Oremos para que
podamos aceptar y vivir hoy la Buena Noticia de Dios. (Pausa)
Oh Dios, Padre nuestro:
Por medio de Jesús
nos hablas hoy tu mensaje
de la Buena Nueva de salvación.
Te pedimos que sepamos aceptar hoy
el día de gracia que Jesús proclama.
Envíanos tu Santo Espíritu
para que nos ilumine y nos haga libres
y así podamos servirte
a ti y a nuestros hermanos.
Y, con su ayuda, ojalá sepamos
llevar tu Buena Noticia a los pobres y a los presos,
a los ciegos y a los oprimidos,
para que todos puedan disfrutar de tu felicidad.
Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor.
Intenciones
- Oremos a nuestro
Señor Jesucristo, que nos está hablando a todos y cada
uno de nosotros ahora en esta eucaristía. Pidámosle que
su palabra se haga vida en nuestros corazones y en nuestras obras. Y
digámosle: R/ Habla, Señor, que te escuchamos.
- Señor, da valor y fortaleza a todos nuestros líderes
y maestros en la Iglesia, para que nos ayuden a comprender tu Palabra
y proclamarla a todos como Buena Noticia de salvación. Y así
te decimos: R/ Habla, Señor, que te escuchamos.
- Señor, une en tu palabra y en tu persona a todos los que se
llaman cristianos. Convócalos y reúnelos juntos como hermanos
y hermanas para formar tu único cuerpo. Y así te decimos:
R/ Habla, Señor, que te escuchamos.
- Señor, inspira con tu palabra a todos los poderosos de esta
tierra. Ayúdalos a unir fuerzas para llevar paz duradera, alimento
necesario y dignidad humana para todos. Y así te decimos: R/
Habla, Señor, que te escuchamos.
- Señor, abre nuestros ojos a las miserias de nuestros hermanos;
haznos sensibles y preocupados por los que se encuentran como encarcelados
en sus miedos o agarrotados por la injusticia. Haz que seamos luz para
los que viven en oscuridad y tiniebla. Y así te decimos: R/
Habla, Señor, que te escuchamos.
- Señor, haznos receptivos a tu palabra. Líbranos de la
mediocridad y del miedo; también de nuestras certezas y autocomplacencias.
Danos una nueva comprensión de tu mensaje, para que podamos vivir
conforme a lo que creemos. Y así te decimos: R/ Habla, Señor,
que te escuchamos.
Señor, aquí estamos reunidos en tu nombre. Permanece vivo
entre nosotros; escucha nuestra oración y dirígenos tu
palabra poderosa que cambie nuestras vidas, pues eres nuestro Dios y
Señor por los siglos de los siglos.
Oración
sobre las Ofrendas
Oh Dios y Padre
nuestro:
Con pan y vino, y con palabras de alabanza,
te damos gracias por tu Hijo Jesucristo,
que es tu Palabra Viviente,
dicha y encarnada aquí en medio de nosotros.
Que su palabra de consagración
cambie estos nuestros sencillos dones
en su propio cuerpo y sangre.
Haz también, por el poder de su Espíritu,
que nuestras palabras vacías y vanas
se conviertan en carne y sangre
de bondad y servicio
para los hermanos que nos rodean y para ti,
Dios nuestro, por los siglos de los siglos.
Introducción
a la Plegaria Eucarística
Con
corazones agradecidos alabemos a Dios nuestro Padre por designar a su
Hijo Jesús para proclamarnos su Buena Noticia de salvación,
y para quedarse con nosotros en nuestra vida de cada día.
Invitación
al Padre Nuestro
Que
Jesús llene y reafirme nuestras palabras balbucientes
con el poder de sus propias palabras,
al rezar a nuestro Padre en el cielo: R/ Padre nuestro…
Líbranos,
Señor
Líbranos,
Señor, de palabras mentirosas
que no portan la verdad
o que no nos comprometen a lo que afirmamos.
Líbranos de toda clase de pecado
y ayúdanos a vivir más radicalmente
la Buena Noticia de tu Hijo, el Evangelio,
mientras oramos y trabajamos en esperanza y alegría
por la venida plena entre nosotros
de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. R/ Porque tuyo es el Reino…
Invitación
al Comunión
Éste
es Jesucristo, Palabra viva del Padre,
que se expresó y reveló a sí mismo en lo que decía
y vivió tal como hablaba
Dichosos nosotros al recibirle ahora en comunión
para que vivamos siempre conforme a sus palabras. R/ Señor, no soy digno…
Oración
después de la Comunión
Tú
has hablado tu palabra, Señor,
que se ha encarnado de nuevo
aquí en medio de nosotros.
Tú nos has fortalecido
con su palabra y con su cuerpo.
¿Podríamos acaso pedirte algo mejor
que hacer posible que nuestra conducta y nuestra vida
lleguen a ser también Buena Noticia de salvación
para quien encontremos en nuestro camino?
Haznos libres con la libertad que nos trajo Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro,
por los siglos de los siglos. R/
Amén.
Bendición
Hermanos: El mensaje
de nuestro Señor Jesucristo será Buena Noticia para nosotros
solamente si somos conscientes de nuestra propia pobreza y vaciedad.
Y lo haremos Buena Noticia de esperanza y alegría para todos
los que nos rodean, solamente si el Espíritu de verdad habla
por nuestras palabras, y si con nuestra conducta nos comprometemos a
llevar a la realidad lo que decimos y proclamamos con nuestra boca.
Que el Señor les dé a ustedes ésta fuerza y compromiso,
y les bendiga abundantemente: el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo.
Pueden ir en paz y vivir conforme a la palabra del Señor.